Nuestro cliente deseaba estudiar la violencia sexual digital experimentada por personas menores de edad, así como las medidas adoptadas en los hogares para prevenir o abordar estas situaciones. Para ello, nos sugería centrarnos en las madres y padres como nuestro público objetivo. Dada la condición tabú del tema, desde twiga anticipábamos un significativo grado de ocultamiento por parte de las personas menores que sufren esta violencia (como se confirmó en los resultados finales: ¡3 de cada 4 adolescentes no contaron a sus progenitores la experiencia de violencia sexual digital sufrida, incluso en casos traumáticos!). Por ello, propusimos extender la investigación, no solo a padres y madres, sino a los/as propios/as protagonistas, contrastando y complementando la información de ambos públicos. Las estadísticas oficiales nos mostraban que el género era un factor diferencial en la violencia sexual digital experimentada, así que tuvimos en cuenta la separación por género y edad a la hora de diseñar nuestros focus groups con adolescentes y jóvenes, garantizando un entorno seguro para la expresión de vivencias tan delicadas. También mantuvimos reuniones con progenitores de hijos/as en educación primaria y progenitores cuyos hijos/as estaban en secundaria.
Las reuniones, conducidas con un enorme tacto y respeto hacia los/as participantes, fueron altamente productivas. Y su análisis nos permitió el diseño de un exhaustivo y preciso cuestionario que completó una muestra representativa de 2.000 adolescentes y jóvenes, y 1.000 progenitores. Los resultados de este ambicioso y relevante estudio nos mostraron, de la boca de sus protagonistas, una realidad a la que no se tiene acceso habitualmente. Al mismo tiempo, nos permitieron tomar conciencia sobre el contraste entre la vivencia de la persona menor de edad, y la perspectiva de padres y madres. Puedes ver el informe completo aquí.
